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domingo, 22 de marzo de 2020

La descripción

En esta entrada veremos qué es la descripción. Se trata de un tipo de texto cuya función es la de hacer una especie de retrato, usando de las palabras, de un objeto, animal, persona, paisaje..., a fin de que un oyente o lector pueda hacerse una idea lo más aproximada posible de esa persona, paisaje, animal, objeto... que se le quiere "mostrar". Así pues, el descriptivo es uno de esos tipos de textos que solemos usar con frecuencia y que nos sirve para ofrecer una imagen de la realidad lo más fiel posible a ella. Lo importante es disponer de un vocabulario rico en adjetivos y sustantivos, pero también en adverbios y locuciones adverbiales que nos ayudarán a distribuir las partes de que está formado aquello que describamos. Para que tengáis una idea más completa de la descripción, os dejo un vídeo en el que se explica en qué consiste:




Después de recibir algunos esquemas, os dejo un par de los que mejor detallan qué es la descripción:

Dominic Carpio


Sara Colomer


Aquí os dejo una descripción oral de un objeto para que veáis cómo tiene que hacerse.

He aquí una muestra de vuestras aportaciones. ¡Gracias! Y a ver si averiguáis de qué objeto o animal se trata.




Júlia Campeny Ainhoa Gorjón Tanú Arnau Aniol Amat Izan Lebrero Joan Carrasquilla Maria Martínez Alba Riera Dominic Carpio Valerie Lisboa Melcior Úbeda Joel Espín Ayman El Omrani Diego Kunda Raquel Gómez Narcís Pou Sara Colomer Roger Ventura Julieta Serrat Adrià Ferrari

jueves, 2 de diciembre de 2010

El texto narrativo y el texto descriptivo

El texto narrativo

Esquema para la ESO


Esquemas para Bachillerato





Para repasar la teoría básica (sería necesaria una ampliación para Bachillerato) y poder hacer práctica os recomendamos el siguiente enlace. Es muy recomendable, sobre todo por las actividades para poder entrar en materia. En este vídeo, además, se os habla de forma didáctica de los textos narrativo y descriptivo, y también en este otro y en éste, respectivamente.

El texto que aparece a continuación es un cuento breve de Julio Cortázar. En él podrás observar las distintas particularidades del texto narrativo desarrolladas en el esquema.

Un hombre vendía gritos y palabras, y le iba bien, aunque encontraba mucha gente que discutía los precios y solicitaba descuentos. El hombre accedía casi siempre, y así pudo vender muchos gritos de vendedores callejeros, algunos suspiros que le compraban señoras rentistas, y palabras para consignas, esloganes, membretes y falsas ocurrencias.
Por fin el hombre supo que habia llegado la hora y pidió audiencia al tiranuelo del pais, que se parecía a todos sus colegas y lo recibió rodeado de generales, secretarios y tazas de café.
-Vengo a venderle sus últimas palabras -dijo el hombre-. Son muy importantes porque a usted nunca le van a salir bien en el momento, y en cambio le conviene decirlas en el duro trance para configurar facilmente un destino histórico retrospectivo. -Traducí lo que dice- mandó el tiranuelo a su interprete. -Habla en argentino, Excelencia. -¿En argentino? ¿Y por qué no entiendo nada? -Usted ha entendido muy bien -dijo el hombre-. Repito que vengo a venderle sus últimas palabras.
El tiranuelo se puso en pie como es de práctica en estas circunstancias, y reprimiendo un temblor, mandó que arrestaran al hombre y lo metieran en los calabozos especiales que siempre existen en esos ambientes gubernativos. -Es lástima- dijo el hombre mientras se lo llevaban-. En realidad usted querrá decir sus últimas palabras cuando llegue el momento, y necesitará decirlas para configurar fácilmente un destino histórico retrospectivo. Lo que yo iba a venderle es lo que usted querrá decir, de modo que no hay engaño. Pero como no acepta el negocio, como no va a aprender por adelantado esas palabras, cuando llegue el momento en que quieran brotar por primera vez y naturalmente, usted no podrá decirlas. -¿Por qué no podré decirlas, si son las que he de querer decir? -preguntó el tiranuelo ya frente a otra taza de café. -Porque el miedo no lo dejará -dijo tristemente el hombre-. Como estará con una soga al cuello, en camisa y temblando de frío, los dientes se le entrechocarán y no podrá articular palabra. El verdugo y los asistentes, entre los cuales habrá alguno de estos señores, esperarán por decoro un par de minutos, pero cuando de su boca brote solamente un gemido entrecortado por hipos y súplicas de perdón (porque eso sí lo articulará sin esfuerzo) se impacientarán y lo ahorcarán.
Muy indignados, los asistentes y en especial los generales, rodearon al tiranuelo para pedirle que hiciera fusilar inmediatamente al hombre. Pero el tiranuelo, que estaba-pálido-como-la-muerte, los echó a empellones y se encerró con el hombre, para comprar sus últimas palabras.
Entretanto, los generales y secretarios, humilladísimos por el trato recibido, prepararon un levantamiento y a la mañana siguiente prendieron al tiranuelo mientras comía uvas en su glorieta preferida. Para que no pudiera decir sus últimas palabras lo mataron en el acto pegándole un tiro. Después se pusieron a buscar al hombre, que había desaparecido de la casa de gobierno, y no tardaron en encontrarlo, pues se paseaba por el mercado vendiendo pregones a los saltimbanquis. Metiéndolo en un coche celular, lo llevaron a la fortaleza, y lo torturaron para que revelase cuáles hubieran podido ser las últimas palabras del tiranuelo. Como no pudieron arrancarle la confesión, lo mataron a puntapiés.
Los vendedores callejeros que le habían comprado gritos siguieron gritándolos en las esquinas, y uno de esos gritos sirvió más adelante como santo y seña de la contrarrevolución que acabó con los generales y los secretarios. Algunos, antes de morir, pensaron confusamente que todo aquello había sido una torpe cadena de confusiones y que las palabras y los gritos eran cosa que en rigor pueden venderse pero no comprarse, aunque parezca absurdo.
Y se fueron pudriendo todos, el tiranuelo, el hombre y los generales y secretarios, pero los gritos resonaban de cuando en cuando en las esquinas.

El texto descriptivo

Aquí tenéis un mapa conceptual sobre la descripción.



Aquí tenéis otro.



Pedro Lloros

Pedro Lloros tenía la tripa triste. Pedro Lloros comía poco, y no siempre. En el verano se alimentaba de peces y cangrejos de río, de tomates y patatas robadas, de pan mendigado, de agua de las fuentes públicas y de sueño. En el invierno, de rebañar en las casas limosneras los pucheros, de algún traguillo de vino y también de sueño, que es el mejor manjar de un pobretón. Por la primavera y el otoño, sus pasos se perdían. Pescador era bueno; ladrón algo torpe; vago, muy vago. … Pedro Lloros poseía un corazón chiquito y veloz. Se asustaba de todo y se apellidaba perfectamente. Era calvo, retorcido, afilado de cara, y llevaba la bola del mundo, en vez de en los hombros, en la barriga. Su madre lo parió sietemesino y zurdo, y su padre no pudo hacer carrera de él porque, a decir verdad, no se empeñó mucho, y Pedro, desde muy chico, quiso no servir para nada. Pedro perdió a sus padres en una epidemia de gripe; después estuvo llorando y quejándose mucho tiempo, hasta que se hizo amigo de don Anselmo, un mendigo de sombrero agujereado y bastón con puño de metal. Don Anselmo le presentó a sus conocidos. La presentación en sociedad de Pedro fue muy alegre: todos se emborracharon y luego discutieron; por fin, se pegaron. Pedro no se atrevió a abrir la boca por temor de que le saltasen los dientecillos, ratoneros y cariados, de una bofetada. Luego, todos le quisieron.

Ignacio Aldecoa
Los bienaventurados